Qué entiende un ordenador por “blanco y negro”
Los fotógrafos dicen blanco y negro. El software dice escala de grises, y en el hueco entre esas dos expresiones es donde nacen casi todas las conversiones decepcionantes. Una foto en color guarda tres números por cada píxel, uno para el rojo, otro para el verde y otro para el azul. Una imagen monocroma necesita uno solo, el brillo. Convertir significa tirar dos de esos tres números y decidir qué valor único merece representar a los tres.
Esa pregunta tiene varias respuestas defendibles y no se parecen entre sí. Coge el mayor de los tres canales y obtienes una imagen clara y calcárea. Coge la media simple y todo se hunde hacia el centro. Coge una suma ponderada ajustada a cómo funciona la visión humana y obtienes la versión que la gente reconoce como un blanco y negro fotográfico. Esta herramienta toma siempre el tercer camino, con los mismos coeficientes en todos los píxeles.
Los pesos REC.601, y por qué promediar rojo, verde y azul se ve mal
La conversión es gris = 0,299*R + 0,587*G + 0,114*B, redondeada al valor de canal entero más
cercano. Esos son los coeficientes de luma de REC.601, la misma ponderación que usaba la televisión
para derivar una señal en blanco y negro que siguiera viéndose bien en un televisor antiguo.
Merece la pena ver los números en acción. Un píxel rojo saturado del todo sale a 76. Un verde saturado sale a 150. Un azul saturado sale a 29. Con una media simple de los tres canales, los tres caerían en 85 y serían completamente indistinguibles entre sí, que es justo el motivo de que una conversión promediada aplaste una foto de, por ejemplo, un coche rojo contra unos árboles verdes en una única mancha gris. Un color mixto de tono medio como (100, 150, 200) aterriza en 141.
El verde se lleva el mayor peso porque la respuesta de tus conos alcanza su pico ahí; el azul casi no pesa nada, y por eso un cielo azul sale más oscuro de lo que espera quien empieza, y por eso el viejo truco de laboratorio de poner un filtro rojo delante del objetivo daba un efecto tan dramático. La aritmética se aplica sobre los valores sRGB tal y como están guardados en el archivo, no sobre luz linealizada, que es también lo que hace el comando de escala de grises por defecto de casi cualquier editor de imagen. Una conversión en luz lineal colocaría algunos tonos medios de forma algo distinta; las cifras de arriba son las que produce realmente esta herramienta.
Convertir una foto, o una carpeta entera
- Suelta tus archivos JPG, PNG o WebP en la caja de arriba, o pulsa Elegir archivos. Los lotes están bien y todos los archivos reciben el mismo trato.
- Elige un Estilo, blanco y negro (escala de grises) o sepia.
- Pulsa el botón de convertir. Cada imagen se decodifica en un canvas, se reescribe píxel a píxel y se vuelve a codificar en tu propio dispositivo, así que el lote entero no toca la red en ningún momento.
- Descarga los resultados. Se añade un sufijo
-bwo-sepiaa cada nombre, para que una copia convertida no pueda confundirse nunca con el original.
Los archivos se procesan uno detrás de otro en lugar de todos a la vez, y la barra de progreso avanza por archivo terminado. Un lote de cien fotos de móvil va bien en un portátil normal; un lote de escaneos de cien megapíxeles es donde vas a querer partir el trabajo en varias tandas, porque cada imagen se decodifica entera en memoria antes de reescribirse.
Qué le hace en realidad la opción sepia a cada píxel
El sepia no es una capa de tinte pintada sobre una imagen gris. Es una matriz de 3x3 aplicada al color
original de cada píxel: el rojo nuevo es 0,393*R + 0,769*G + 0,189*B, el verde nuevo
0,349*R + 0,686*G + 0,168*B, y el azul nuevo 0,272*R + 0,534*G + 0,131*B. Es la matriz estándar
que popularizaron las definiciones de filtros de Microsoft y del W3C, así que el resultado coincide con
lo que otras herramientas llaman sepia en vez de ser una receta de la casa.
Fíjate en que la fila del rojo suma 1,351 y la del verde 1,203. Las dos pasan de 1, así que una entrada brillante se empuja por encima del techo del rango y se recorta. El blanco puro se convierte en (255, 255, 239): sigue siendo blanco en rojo y verde, y queda ligeramente amarillento en azul. La consecuencia práctica es que las luces se comprimen. Un retrato a contraluz o una escena nevada pueden perder el detalle de sus zonas más claras, y el arreglo es bajar la exposición un paso en el ajustador de fotos antes de convertir, no después.
Formato, transparencia y una ronda de recodificación
El formato de salida sigue siempre al de entrada. Un JPG se queda en JPG, un PNG en PNG, un WebP en
WebP, y cualquier cosa con una extensión no reconocida se escribe como PNG para que no se pierda nada
en silencio. Las extensiones se normalizan al salir, así que Foto Vacaciones.JPEG se convierte en
Foto Vacaciones-bw.jpg. Como solo se tocan los bytes de color, un canal alfa sobrevive intacto.
La única advertencia honesta es la recodificación. Reescribir píxeles significa escribir un archivo nuevo, y para JPG y WebP ese archivo nuevo pasa otra vez por un codificador con pérdida. Es una sola generación e invisible a tamaños de visualización normales, pero es una razón real para convertir desde tu copia de mayor calidad y no desde algo ya apretado para la web.
Dónde termina esta herramienta
Aquí hay una fórmula de escala de grises y una matriz de sepia, sin ningún control deslizante. Si quieres control de mezclador de canales (simular un filtro rojo o amarillo para oscurecer un cielo, como hacían los fotógrafos de película), una curva de contraste, grano de película o un semitono de 1 bit, esta no es esa herramienta. Para una pasada monocroma sobre un documento entero en vez de sobre una imagen, usa convertir PDF a blanco y negro, que aplana las páginas en lugar de los píxeles. Para la dirección contraria, colorear fotos con IA predice el color de una copia antigua, y convertir una foto a boceto a lápiz empuja una foto más allá del monocromo hasta el dibujo de línea.

